Capacitación técnica y operativa
Vinculada con las tareas concretas del piloto y con las necesidades de quienes desarrollan, mantienen y utilizan el SUUSEN.

El componente 3 busca implementar modelos predictivos basados en inteligencia artificial que generen alertas tempranas sobre el riesgo de desnutrición crónica infantil (DCI), a nivel nominal y agregado, para que las entidades del Estado anticipen el riesgo y presten la atención que corresponde a cada niño, niña y familia.
Interoperabilidad. El fortalecimiento del SUUSEN es la contribución del componente 3 al objetivo de TINKUY de mejorar la interoperabilidad estatal, en articulación con el MTDH y con FIAP y eGA. Hacia 2028 y 2029 se prevé el despliegue validado y la ampliación de lo desarrollado.
Durante el primer año se consolidó el equipo y se trabajó en dos frentes complementarios: comprender a profundidad el SUUSEN y vincular a los actores que participan en el camino hacia las alertas tempranas. Seleccione una arista del diagnóstico para ver qué aporta a 2027.
Comprender a profundidad el SUUSEN en sus dimensiones conceptuales, institucionales y técnicas.
Vincular a las instituciones que participan en la implementación de alertas tempranas y en su uso para prevenir y atender la DCI en territorio.
Se revisó la literatura científica sobre las variables asociadas a la DCI y la evidencia disponible para comprender su comportamiento.
Una base conceptual para seleccionar posibles variables predictoras y orientar el desarrollo de los modelos.
Las variables identificadas frente a las que efectivamente están disponibles en el SUUSEN y en sus fuentes, según su calidad, cobertura y periodicidad de actualización.
Ver Scoping Review →Entrevistas semiestructuradas con perfiles directivos y técnicos. El levantamiento partió del MTDH y se amplió a la identificación de las personas, el Registro Social, la interoperabilidad, la prestación de servicios de salud y la coordinación interinstitucional.
Los conocimientos, experiencias de uso y expectativas de quienes participan en el funcionamiento del SUUSEN, con sus coincidencias y diferencias entre instituciones y niveles de responsabilidad.
Las observaciones sobre dificultades de identificación, cobertura de los registros y continuidad del seguimiento, con los datos y con las entidades responsables, para determinar su alcance.
Ver Analítica cualitativa →Se examinó el recorrido de la información desde las fuentes y los mecanismos de recepción hasta su procesamiento, integración y uso en el padrón, los indicadores y las alertas, junto con la infraestructura, los accesos, las reglas de transformación, la calidad de los registros y la trazabilidad.
Permite situar las mejoras propuestas dentro del funcionamiento real del sistema.
Las dependencias que deben resolverse antes de intervenir cada proceso.
Ver Arquitectura →Las dos coordinaciones trabajan mancomunadamente: el equipo metodológico levanta información, organiza a los actores y precisa las necesidades; el equipo técnico evalúa su viabilidad y desarrolla las mejoras. Los hallazgos técnicos regresan para ajustar los requerimientos según los datos, la infraestructura y las capacidades disponibles.
Levanta y analiza la información relevante, delimita el campo de acción y articula a los actores.
Implementa las mejoras identificadas y priorizadas, valorando sus requisitos, dependencias y posibilidades de ejecución.
Avance según las dependencias de cada tareaComienzan cuando se han completado los requisitos de los que dependen.
Avanzan al mismo tiempo que la preparación del piloto y nutren su ejecución.
Durante 2027 se profundizará la evidencia, se validarán las rutas seleccionadas y se acordarán con las instituciones los intercambios de información que requiere el SUUSEN. Se mantendrá diferenciada la evidencia que ayuda a comprender el problema de aquella que permite valorar cómo implementar una solución técnica.
Literatura gris y producción académica y científica ecuatoriana, incluidas tesis de grado y posgrado, artículos no indexados y otros trabajos pertinentes.
Encontrar antecedentes que orienten la implementación de algoritmos y mejoras del SUUSEN, identificar investigadores y grupos con experiencia relacionada y determinar qué aportes pueden trasladarse al sistema y cuáles requieren un contraste adicional.
Casos de implementación de modelos de inteligencia artificial para problemáticas similares: aprendizaje automático (ML), aprendizaje profundo (DL), lógica difusa, ontologías y su posible combinación con otros enfoques.
Ayudar al equipo técnico a comparar alternativas y justificar las rutas de desarrollo que se seleccionen, sin dar por adoptada una técnica antes de evaluar su pertinencia.
Los resultados de las revisiones junto con la información levantada y los hallazgos de los tres diagnósticos, con equipos metodológicos y técnicos, responsables institucionales e investigadores cuando su aporte sea necesario.
Precisar necesidades, discutir diferencias entre fuentes o interpretaciones y ajustar los requerimientos antes de trasladarlos a la implementación. La validación continuará cuando el piloto y los modelos produzcan resultados que deban revisarse con sus usuarios.
Las necesidades de intercambio, los significados y formatos de las variables, las periodicidades de actualización, los responsables y los mecanismos de comunicación cuando cambien las fuentes o se detecten errores.
Acuerdos vinculados con el trabajo de los demás componentes de Tinkuy, que lleguen a los equipos que ejecutan los procesos, con registro de:
Acompañamiento técnico de implementación, capacitación técnica y operativa y agentes con arneses para la automatización de procesos. Las tres trabajan con los insumos metodológicos y los acuerdos institucionales, de modo que lo implementado pueda ser utilizado y mantenido por el equipo del MTDH. Recorra los pasos del acompañamiento.
La definición permitirá delimitar el primer ejercicio y acordar cómo se evaluarán su funcionamiento, explicabilidad y utilidad para los usuarios institucionales. Se diferenciarán los productos del SUUSEN de las estimaciones estadísticas de prevalencia provenientes de la ENDI.
Su utilidad dependerá de la vinculación con los mecanismos de gestión de alertas y con la capacidad de respuesta de los servicios en territorio.
También se contrastarán las mediciones recibidas con las reglas de cálculo de los indicadores derivados. Las revisiones adicionales del estado del arte aportarán criterios para seleccionar los métodos, y los talleres permitirán validar las decisiones con los responsables institucionales.
A partir del piloto se ordenarán los flujos de información, se mejorará la trazabilidad de las ejecuciones, se comprobará la consistencia de los resultados y se establecerán procedimientos de prueba, publicación y reversión de cambios. Los retos de innovación abierta podrán atender problemas delimitados que surjan durante este trabajo.
Distinguir cada momento de la alerta permitirá reconocer dónde se encuentra una dificultad y definir la retroalimentación que el SUUSEN necesita recibir de las entidades que atienden los casos.
Su incorporación a la operación avanzará según los resultados de la validación y las condiciones acordadas con el MTDH. Las mejoras verificadas en el piloto podrán extenderse progresivamente a otros procesos y productos, manteniendo la continuidad de los servicios existentes.
Vinculada con las tareas concretas del piloto y con las necesidades de quienes desarrollan, mantienen y utilizan el SUUSEN.
Apoyo a tareas técnicas delimitadas y autorizadas, con validación técnica de los resultados.
El arnés es el entorno que define el contexto, las herramientas, los permisos y los puntos de revisión disponibles para cada agente.
Como parte del acompañamiento técnico, los retos aprovechan el posicionamiento de CEDIA como ente articulador de la ciencia, la tecnología y la innovación en el país para vincular a investigadores e instituciones de educación superior (IES) con necesidades concretas del sistema.
El levantamiento complementará las entrevistas cualitativas y deberá ser pertinente para perfiles con distintos niveles de acceso, conocimiento o relación con el SUUSEN. La meta es que el estudio quede preparado en 2027; el despliegue nacional se espera para 2028, por el tiempo que requieren los permisos y la coordinación institucional.
La secuencia concreta se ajustará a las dependencias de cada actividad y a los problemas que identifiquen ambas coordinaciones durante el trabajo. Seleccione una actividad para ver qué incluye y de qué depende.
Tres diagnósticos —evidencia sobre la DCI, actores e instituciones, y arquitectura y datos— desarrollados entre abril y septiembre, junto con la articulación de las instituciones que generan, autorizan, administran y utilizan la información.
Informes y entregables cuya lectura conjunta da la base para priorizar las intervenciones de 2027 y continuar su validación con los actores involucrados.
Dos revisiones adicionales del estado del arte, talleres de validación y de alineamiento institucional y retos de innovación abierta con investigadores e IES.
Las necesidades que surjan durante la intervención técnica y los tiempos que requieran los acuerdos y las autorizaciones institucionales.
Habilitar las condiciones de trabajo, implementar y validar el piloto y desarrollar y probar el primer modelo.
Un objetivo definido, datos disponibles y condiciones de acceso resueltas.
Diseño del estudio, cuestionario validado, prueba piloto, mecanismo de aplicación y plan de análisis.
Apoyo especializado para gestionar los requisitos ante los CEISH y las demás instancias, las autorizaciones institucionales y las condiciones de protección de datos.
Aplicación nacional y análisis de resultados, que se contrastarán con los hallazgos cualitativos y con la experiencia de implementación.
Los permisos resueltos: la aplicación comenzará cuando se cuente con las autorizaciones correspondientes.
Despliegue de los modelos validados, ampliación de las mejoras y desarrollo de otros modelos que se prioricen.
La validación y las condiciones de operación de cada resultado.
Capacitación técnica y operativa vinculada con el piloto y transferencia progresiva de la operación y el mantenimiento de lo implementado al MTDH.
Precisar los responsables, las necesidades de mantenimiento y los recursos para sostener lo implementado.
Para cada actividad se precisarán responsables, insumos, resultados esperados y dependencias. Los talleres y la retroalimentación entre coordinaciones permitirán revisar la programación cuando cambien las condiciones de acceso, los datos o las capacidades disponibles.